Industria

Brasil vota por su cine: lo que la victoria de Lula significa para la industria audiovisual

Lula ganó un cuarto mandato frente a Flávio Bolsonaro y la industria audiovisual brasileña respira. Exportaciones récord, un candidato al Oscar y una Mostra de São Paulo que cumple 50 años completan el panorama.

Por Mateo Liriano··1640 vistas
Lula sostiene una claqueta junto a la ministra de Cultura Margareth Menezes durante el Día del Cine Brasileño en los Estudios Rio
Ricardo Stuckert

El domingo 25 de octubre Brasil eligió presidente, y pocas industrias siguieron el conteo con tanta ansiedad como la del cine. Luiz Inácio Lula da Silva ganó la segunda vuelta con un 51,79 % de los votos frente al senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, y consiguió un cuarto mandato. Fue una remontada histórica: en la primera vuelta del 4 de octubre Bolsonaro había quedado delante, con 47,03 % contra 45,16 %. Según Variety, es la primera vez en la democracia brasileña que un candidato que terminó segundo en primera vuelta gana el balotaje.

Para quienes hacen cine en Brasil, la elección no era un asunto abstracto. Era una pregunta directa sobre si el modelo de financiamiento público que llevó al país al Oscar seguiría existiendo.

Un festival con el ánimo por el suelo

El Festival do Rio se celebró entre el 1 y el 11 de octubre, justo en medio de las dos vueltas. Variety describió en el ambiente de la industria un velo visible de tristeza y melancolía tras los resultados de la primera ronda. La productora Paula Conseza, de 100 Dias, fue de las más directas: advirtió que el posible regreso al poder del grupo que gobernó entre 2019 y 2022 sería una catástrofe para el sector.

El temor tenía memoria. Durante el gobierno anterior, el Fondo Sectorial del Audiovisual y la Ancine, la agencia nacional de cine, sufrieron recortes de casi un 43 %. Y la referencia regional estaba fresca: los recortes profundos de Javier Milei al cine argentino eran, para muchos productores brasileños, un espejo de lo que podía venir.

Hubo hasta un gesto propio de la temporada. En funciones y eventos culturales del festival, el público levantaba la mano formando una L con los dedos, en alusión al nombre del candidato.

Lo que la industria tenía en juego

El actual gobierno prometió cerca de 2.000 millones de reales para la producción de cine y televisión, defendió la cuota de pantalla que obliga a exhibir películas brasileñas y sostiene un sistema de incentivos fiscales que hoy alimenta a buena parte del sector. Un estudio de Oxford Economics encargado por la Motion Picture Association calcula que el audiovisual brasileño genera unos 600.000 empleos directos e indirectos, un 58 % más que la industria automotriz.

Los resultados de ese modelo están a la vista. Aún estoy aquí, de Walter Salles, ganó el Oscar a Mejor Película Internacional. El agente secreto, de Kleber Mendonça Filho, sumó cuatro nominaciones al Oscar, un récord para una película brasileña, y dos Globos de Oro. O Último Azul, de Gabriel Mascaro, se llevó el Gran Premio del Jurado en la Berlinale de 2025. Ningún país de la región ha tenido una racha parecida en tan poco tiempo.

En su discurso de victoria, Lula prometió recursos públicos para salud, libros y cultura. Para la industria, la lectura es sencilla: continuidad.

Las cifras detrás del momento

Mientras el país votaba, los números del sector ya contaban su propia historia. Según datos del Banco Central difundidos por la agencia EFE, las exportaciones audiovisuales brasileñas crecieron un 34,5 % entre enero y agosto de 2026 frente al mismo periodo del año anterior, hasta 358,6 millones de dólares en servicios de producción, derechos y trabajos para clientes extranjeros.

La Ancine registró 154 estrenos brasileños en 2025, con más de 11 millones de espectadores para el cine nacional en salas. La financiación pública llegó a unos 252 millones de dólares, un 29 % más que en 2024, y el reconocimiento de coproducciones internacionales pasó de 56 en 2023 a 140 en 2025. Netflix, por su parte, asegura que el consumo global de contenido brasileño creció un 60 % en el segundo semestre de 2025.

Programas como FilmBrazil, enfocado en publicidad, y Cinema do Brasil, enfocado en largometrajes, trabajan con ApexBrasil, la agencia de exportaciones, para abrir mercados. Solo FilmBrazil cerró 2025 con 84,7 millones de dólares exportados, un 52 % más que el año anterior. Brasil entendió algo que muchos países de la región todavía tratan como un asunto exclusivamente cultural: el audiovisual también es una industria de servicios, tecnología y negocios internacionales.

Feito Pipa y la siguiente carrera al Oscar

Con la elección resuelta, la atención vuelve a la pantalla. La Academia Brasileña de Cine eligió Feito Pipa, de Allan Deberton, como representante del país en la categoría de Mejor Película Internacional de los Oscar 2027. La película cuenta la historia de Gugu, un niño del sertón de Ceará que ama el fútbol y el baile y que debe decidir si deja a su abuela para irse a vivir con su padre, interpretado por Lázaro Ramos.

Feito Pipa llega con recorrido: estreno mundial en la Berlinale, donde ganó el Oso de Cristal del jurado juvenil de Generation Kplus, cuatro Kikitos en Gramado, incluida Mejor Dirección, y premios en Guadalajara y Cartagena. Llega a las salas brasileñas el 5 de noviembre.

Al mismo tiempo, la Mostra Internacional de Cine de São Paulo celebra su edición número 50, del 15 al 29 de octubre, con 380 títulos de 93 países y más de 100 producciones brasileñas. Abrió con Tigre de Papel, de James Gray, y Sul de Teerã, del propio Kleber Mendonça Filho.

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Brasil acaba de demostrar que la continuidad de una política pública de cine puede convertirse en tema de campaña, y que una industria organizada puede defenderla con cifras en la mano. Empleos, exportaciones, coproducciones y premios: el sector brasileño llegó a esta elección con argumentos económicos, no solo culturales.

Para la República Dominicana, que lleva más de una década construyendo su industria con la Ley de Cine 108-10, el caso brasileño es una lección útil. Los incentivos sostienen la producción, pero lo que blinda a una industria es medir su impacto, exportar servicios y talento, y abrir puertas de coproducción. Ese trabajo se hace en años tranquilos, para que en los años difíciles nadie tenga que explicar desde cero por qué el cine importa.

Brasil votó, y su cine sigue en pie. La pregunta para el resto de la región es cuánto tardará en aprender la lección.

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Insider Editorial · Pregunta

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