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Wolves Up Close: Bertie Gregory filma a la misma manada de lobos durante siete años y rompe una regla del documental de naturaleza

El nuevo especial de National Geographic sigue a una manada en la bahía de Hudson, en Canadá. Su director dice que la regla de no encariñarse con los animales es una tontería. Cómo se filmó y qué enseña.

Por Mateo Liriano··1485 vistas
Bertie Gregory filma a un lobo en la nieve de la bahía de Hudson
National Geographic

Hay documentales que se filman en semanas y otros que necesitan años. Wolves Up Close With Bertie Gregory, el nuevo especial de National Geographic, es de los segundos. El cineasta y fotógrafo británico lleva siete años siguiendo a la misma manada de lobos en la bahía de Hudson, en Canadá. El programa se estrena este 6 de noviembre en National Geographic y al día siguiente en Hulu y Disney+, según PetaPixel.

Lo que se ve

El centro es la manada, pero el especial muestra toda la vida del Ártico: osos polares, zorros rojos y alces. En una secuencia, un par de osos polares se acerca demasiado al pequeño equipo. Gregory le resta importancia gracias a los guías locales con los que trabaja, Mike Reimer y Albert "Butch" Saunders.

El momento más fuerte llega desde el aire. Con un dron, el equipo filmó a la manada persiguiendo a un alce, con Kona, un lobo que Gregory vio crecer hasta convertirse en líder, aferrado a una de sus patas. Según Gregory, Reimer lleva 30 años observando lobos y nunca había visto algo así. "Combinamos el conocimiento tradicional con la tecnología nueva. Esa es la combinación soñada", dijo.

La regla que rompe

En el documental clásico de naturaleza, la norma es mantenerse distante. Gregory no está de acuerdo. "Nos entrenan para no encariñarnos, porque no podemos intervenir, pero creo que eso es una tontería", le dijo a PetaPixel. "No hay forma de seguir a una familia de animales durante siete años y no quererlos."

Para él, hay dos formas de filmar animales: esconderse para que no sepan que estás ahí, o lograr que te acepten como parte del paisaje. Con esta manada logró lo segundo. Y cree que se nota en pantalla: "Hay algo intangible en la calidad del trabajo cuando sabes que se hizo con amor."

Lo que enseña

La primera lección es de tiempo. El acceso que tiene Gregory, lobos que se acercan a investigar a la cámara, no se compra con presupuesto. Se gana con años de volver al mismo lugar. Lo mismo pasa con cualquier documental sobre una comunidad humana: la confianza llega con la constancia.

La segunda es sobre los guías locales. Gregory insiste en que la seguridad y buena parte de lo que sabe de los lobos vienen de Reimer y Saunders, que conocen esa tierra de toda la vida. En el Caribe, eso se traduce en trabajar con pescadores, guardaparques y comunidades que conocen el territorio. Para quien quiere filmar las ballenas de Samaná, los manatíes o los flamencos de Oviedo, esa alianza vale más que cualquier lente.

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