Fotografía
Retratos con una sola luz: los cinco esquemas clásicos que todo fotógrafo debe dominar
Rembrandt, mariposa, lazo, partida y luz ancha o corta: cinco formas de iluminar un rostro con una sola fuente, cómo se hacen y qué transmite cada una.

Muchos de los retratos más memorables de la historia se hicieron con una sola luz. Una ventana, un foco o el sol en el ángulo correcto son suficientes para dar volumen, carácter y emoción a un rostro. Antes de pensar en esquemas de tres o cuatro luces, vale la pena dominar lo que se puede hacer con una.
El principio es siempre el mismo: lo que define un retrato no es la luz, sino la sombra que esa luz crea. Mover la fuente unos centímetros cambia por completo la expresión de una cara.
1. Luz Rembrandt
Lleva el nombre del pintor holandés que la usaba en sus retratos. La luz se coloca a unos 45 grados del rostro y un poco por encima de los ojos. El resultado es un lado de la cara iluminado y el otro en sombra, con un pequeño triángulo de luz debajo del ojo del lado oscuro.
Ese triángulo es la clave: si no aparece, la luz está demasiado de frente o demasiado de lado. Es un esquema dramático, elegante y muy usado en cine para personajes con peso.
2. Luz mariposa
La fuente se coloca de frente y por encima del rostro, apuntando hacia abajo. Crea una pequeña sombra simétrica debajo de la nariz con forma de mariposa. Marca los pómulos y suaviza la piel, por eso fue la luz favorita del retrato de estudio de Hollywood en los años treinta y cuarenta, y sigue siendo muy común en moda y belleza.
3. Luz de lazo
Es un punto medio entre la mariposa y la Rembrandt. La luz se mueve un poco hacia un lado, de modo que la sombra de la nariz cae hacia la mejilla sin llegar a unirse con la sombra del lado oscuro. Es favorecedora para casi cualquier rostro y es el esquema más práctico para retratos corporativos y entrevistas.
4. Luz partida
La luz se coloca a 90 grados, completamente de lado. La mitad del rostro queda iluminada y la otra en sombra. Es un esquema muy expresivo que transmite misterio, conflicto o dualidad. Se usa poco en retratos comerciales, pero mucho en cine y en retratos de autor.
5. Luz ancha y luz corta
Más que un esquema, es una forma de decidir de qué lado poner la luz cuando la persona gira un poco la cara.
- Luz ancha: ilumina el lado del rostro que está más cerca de la cámara. Ensancha la cara y se siente más abierta.
- Luz corta: ilumina el lado más lejano de la cámara. Afina el rostro, da más volumen y se siente más dramática. En la mayoría de los retratos, la luz corta da un resultado más cuidado.
Cómo controlar la sombra con una sola luz
- El tamaño de la fuente: una fuente grande y cercana, como una ventana o una caja de luz, da sombras suaves. Una fuente pequeña o lejana, como un foco directo o el sol, da sombras duras.
- La distancia: la luz pierde intensidad muy rápido al alejarse. Si acercas la luz a la persona, el fondo se oscurece; si la alejas, la luz se vuelve más pareja entre el sujeto y el fondo.
- El rebote: un rebotador blanco del lado de la sombra la suaviza. Una tela negra, en cambio, la hace más profunda.
- El borde de la luz: apuntar la luz un poco por delante del rostro, en lugar de directamente hacia él, usa la parte más suave del haz.
Practica con lo que tengas: una ventana, una lámpara o una linterna. Pide a alguien que se siente y mueve la luz alrededor de su cara, observando cómo cambia la sombra. En una tarde vas a aprender más que con cualquier tutorial.
Comentarios (1)
Inicia sesión para comentarPregunta editorial: Rembrandt, mariposa, lazo, partida y luz ancha o corta: cinco formas de iluminar un rostro con una sola fuente, cómo se hacen y qué transmite cada una. ¿Qué otra perspectiva, experiencia o referencia sumarías a esta conversación?
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