Fotografía
Hiroshi Sugimoto rediseña el jardín de esculturas del Hirshhorn: el fotógrafo del tiempo convertido en arquitecto
Después de siete años de obras y polémica, el jardín de esculturas del museo Hirshhorn en Washington reabre con un diseño de Hiroshi Sugimoto, muros de piedra apilada a mano y un pasaje de espejos.

Hiroshi Sugimoto es conocido por fotografías que parecen detener el tiempo: mares que se funden con el cielo en el horizonte y salas de cine retratadas con exposiciones tan largas que una película completa se convierte en una pantalla blanca. Ahora su obra se puede recorrer a pie. El jardín de esculturas del Museo Hirshhorn, en Washington, reabre este 31 de octubre con un diseño suyo, después de siete años de obras y debate.
Qué cambió
La renovación costó 68 millones de dólares y reorganiza un espacio de más de media hectárea con 30,000 plantas y árboles nuevos. Sugimoto partió del diseño original del arquitecto Gordon Bunshaft, de 1974, y añadió:
- Cinco entradas y dos miradores, al este y al oeste.
- Un pasaje subterráneo de acero inoxidable con acabado de espejo, que refleja el jardín y a los visitantes según la luz del día.
- Muros de piedra seca, apilada sin mortero, que el propio artista eligió y ordenó a mano. Sugimoto los presenta como un puente entre la construcción antigua y el diseño moderno.
El jardín muestra 60 obras, 21 de ellas de la instalación original. En el lado este, ordenadas en el tiempo, están Los burgueses de Calais, de Auguste Rodin, las cuatro Espaldas de Henri Matisse y cinco piezas de Henry Moore. En el oeste aparecen obras nuevas, como las cabezas blancas de Yoshitomo Nara, un acero de Liz Larner, un travertino de Raven Halfmoon y un bronce de más de cuatro metros de KAWS.
La polémica
El proyecto no fue sencillo. En 2021, la Cultural Landscape Foundation criticó que los muros de piedra alteraban el diseño modernista de Bunshaft y del paisajista Lester Collins. Tras consultas públicas y reuniones con las comisiones de planificación de Washington, el diseño se ajustó. Sugimoto llegó a decir que la reacción lo sorprendió.
Es un debate que vale para cualquier ciudad: cuándo un espacio histórico se renueva y cuándo se borra. La respuesta del Hirshhorn fue mantener la estructura original y dejar que el artista interviniera dentro de ella.
La mirada de un fotógrafo
Sugimoto ya había rediseñado el vestíbulo del museo en 2018, y su obra arquitectónica sigue la misma lógica que sus fotografías: materiales simples, luz natural y una relación lenta con el tiempo. El pasaje de espejos funciona casi como una cámara: captura lo que pasa a su alrededor y cambia con cada hora del día.
Para los fotógrafos, la lección es que una mirada propia no depende del medio. Sugimoto aplica a la piedra, al acero y al paisaje las mismas preguntas que se hace frente a la cámara: qué permanece, qué cambia y cómo se hace visible el paso del tiempo. Un fotógrafo que entiende su estilo puede llevarlo a la arquitectura, al diseño o al cine.
Comentarios (1)
Inicia sesión para comentarPregunta editorial: Después de siete años de obras y polémica, el jardín de esculturas del museo Hirshhorn en Washington reabre con un diseño de Hiroshi Sugimoto, muros de piedra apilada… ¿Qué aspecto de esta historia te parece más importante para el cine dominicano?
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