Hay fotógrafos que documentan la historia y otros que ayudan a cambiar cómo se ve un pueblo a sí mismo. James Barnor hizo las dos cosas. Los Sony World Photography Awards y la World Photography Organisation anunciaron que el fotógrafo ghanés recibirá el título Outstanding Contribution to Photography en la edición de 2027, que celebra los 20 años del concurso, según PetaPixel.
Barnor, nacido en 1929, se une a una lista que incluye a Joel Meyerowitz, Susan Meiselas, Sebastião Salgado, Edward Burtynsky, Graciela Iturbide y Martin Parr.
Del estudio a la independencia
Barnor aprendió el oficio con su primo, el retratista J. P. D. Dodoo. En 1950 se convirtió en el primer fotógrafo de planta del Daily Graphic, un periódico nuevo en una Ghana que caminaba hacia su independencia. Con su cámara registró mítines, desfiles y la declaración de independencia de Kwame Nkrumah en 1957.
En 1953 abrió el estudio Ever Young en Jamestown, un barrio de Accra, donde fotografió a estudiantes, policías, jueces y políticos. Uno de sus retratos más conocidos es el de Selina Opong, una de las primeras mujeres policía del país.
Londres, Drum y el color
En 1959 se mudó a Inglaterra para estudiar fotografía en el Medway College of Art y trabajó como impresor en un laboratorio de color. En esos años colaboró con Drum, la revista sudafricana de cultura negra conocida por su postura contra el apartheid. Sus portadas con modelos y figuras negras en el Londres de los sesenta ayudaron a construir una imagen moderna de África y su diáspora. Entre sus fotos de esa época hay una de Muhammad Ali rodeado de fanáticos en 1966.
A finales de los sesenta volvió a Ghana con formación de Agfa-Gevaert y abrió el primer laboratorio de procesamiento a color del país. Llevó la fotografía a color a un público nuevo y formó a generaciones de fotógrafos ghaneses. Desde los noventa vive de nuevo en Inglaterra.
La retrospectiva
Más de 50 obras de Barnor se mostrarán en Somerset House, en Londres, dentro de la exposición de los Sony World Photography Awards 2027 en abril. Su obra ya ha pasado por la Serpentine, LUMA Arles, el Detroit Institute of Arts y el MoMA.
"Mi cámara se convirtió en mi compañera", dijo Barnor al recibir la noticia.
Por qué importa desde el Caribe
La historia de Barnor se parece a la de muchos fotógrafos de nuestras ciudades: un estudio de barrio, retratos para la gente común, trabajo de prensa cuando se podía y una mirada propia sobre la propia comunidad. Durante décadas, ese tipo de archivo se consideró menor frente a la fotografía de autor. Hoy los museos más importantes del mundo lo buscan.
Para los fotógrafos dominicanos, la lección es doble. Retratar a tu gente con dignidad y constancia es una forma de hacer historia. Y cuidar el archivo, los negativos, los contactos y los nombres de quienes aparecen en las fotos, es lo que permite que ese trabajo llegue algún día a una pared en Londres o en Nueva York.

