Comerciales

Cómo cotizar un comercial o un video para una marca sin regalar tu trabajo

Muchos creativos cobran por intuición y terminan perdiendo dinero. Cómo armar una cotización profesional para un comercial, qué incluir, cómo calcular tu tarifa y cómo protegerte con el contrato.

Por Mateo Liriano··972 vistas
Gráfico con los elementos de una cotización de producción audiovisual
Dominican Filmmakers

Una marca te escribe: necesita un video para redes, quiere saber cuánto cuesta y lo necesita la semana próxima. Lo que respondas en ese correo puede definir si el proyecto te deja dinero o te hace perderlo. Cotizar bien es una de las habilidades menos enseñadas y más importantes para cualquier productora o creativo independiente.

Antes de dar un número, haz preguntas

Nunca cotices sin entender el proyecto. Las preguntas básicas son:

  • ¿Para qué es el video y dónde se va a publicar? Redes, televisión, cine, pantallas en tiendas.
  • ¿Cuántas piezas necesitan, en qué duraciones y en qué formatos? Una versión horizontal y tres verticales no es lo mismo que una sola pieza.
  • ¿Hay guion o idea creativa, o te toca desarrollarla?
  • ¿Hay actores, locaciones especiales, producto que filmar, animación o música original?
  • ¿Cuál es la fecha de entrega y cuántas rondas de cambios esperan?
  • ¿Por cuánto tiempo y en qué países van a usar el video?

Y una pregunta que muchos evitan por miedo: ¿tienen un presupuesto en mente? No es mala educación. Te permite proponer algo que la marca pueda pagar sin perder tu tiempo.

Lo que tiene que incluir una cotización

  • Creatividad y preproducción: desarrollo de la idea, guion, storyboard, búsqueda de locaciones y casting.
  • Equipo humano: dirección, producción, fotografía, sonido, arte, maquillaje y asistentes, calculados por día.
  • Equipo técnico: cámara, lentes, luces, sonido y movimiento, por día de alquiler.
  • Talento: actores, modelos o influencers, y sus derechos de uso.
  • Logística: transporte, comida, locaciones y permisos.
  • Posproducción: montaje, color, sonido, música, gráficos y las versiones para cada plataforma.
  • Derechos de uso: durante cuánto tiempo, en qué medios y en qué territorios puede la marca usar el video.
  • Gastos de producción y ganancia: la estructura de tu empresa y el margen que te permite seguir operando.
  • Impuestos: si el precio incluye o no el ITBIS, dicho de forma clara.

Cómo calcular tu tarifa

El error más común es cobrar solo los días de rodaje. Un día de filmación suele llevar detrás varios días de preparación, reuniones, edición y cambios. Calcula tu tarifa pensando en todo el tiempo que el proyecto te ocupa.

Una forma sencilla de empezar: suma tus gastos fijos de un mes, el equipo que tienes que reponer cada cierto tiempo, tus impuestos y lo que necesitas ganar para vivir. Divide eso entre los días que realmente puedes facturar al mes, que casi nunca son 20. Ese número es tu piso: por debajo de él, estás pagando para trabajar.

Los derechos de uso cambian el precio

No es lo mismo un video para las redes de un negocio local durante seis meses que un comercial nacional en televisión durante dos años. Cuanto más amplio sea el uso, más vale el trabajo. Esto aplica sobre todo al talento: un actor o modelo debe saber dónde y por cuánto tiempo se va a usar su imagen, y cobrar en consecuencia.

Protégete con el contrato

Una cotización aprobada no es un contrato. Antes de empezar, deja por escrito:

  • El alcance exacto: número de piezas, duraciones y formatos.
  • El número de rondas de cambios incluidas y el costo de las adicionales.
  • La forma de pago. Una práctica común es pedir un anticipo antes de iniciar, para no financiar la producción con tu propio dinero.
  • Los derechos de uso acordados.
  • Qué pasa si el cliente cancela o pospone el rodaje.

Un último consejo

Cuando un cliente dice que la cotización es muy alta, no bajes el precio sin cambiar nada. Ajusta el alcance: menos días, menos piezas, un equipo más pequeño o una idea más sencilla. Así la marca entiende qué está pagando y tú no regalas tu trabajo. Cobrar bien no es ser caro; es poder seguir haciendo buen trabajo el año que viene.

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