Fotografía
Teenie Harris, el fotógrafo que documentó una comunidad, entra al Paseo de la Fama de Pittsburgh
Charles "Teenie" Harris fotografió durante décadas la vida de la comunidad negra de Pittsburgh. Su archivo de más de 75,000 imágenes es hoy un tesoro histórico.

Durante casi cuatro décadas, Charles "Teenie" Harris fotografió la vida de la comunidad negra de Pittsburgh: bodas, iglesias, peluquerías, clubes de jazz, equipos de béisbol, protestas y visitas de figuras nacionales. El 13 de octubre, la ciudad le dio una estrella de bronce en su Paseo de la Fama, junto a nombres como H. J. Heinz, Franco Harris y George Westinghouse.
Quién fue
Harris nació en 1908 y murió en 1998. Trabajó como fotógrafo de estudio, fotógrafo comercial y fotoperiodista desde los años treinta hasta los setenta. En 1938 empezó a colaborar con el Pittsburgh Courier, uno de los periódicos afroamericanos más influyentes de Estados Unidos, y siguió allí hasta 1976.
Lo llamaban "Teenie" desde niño. De adulto se ganó otro apodo, "One Shot Harris", porque solía resolver la foto con un solo disparo. Le gustaba el flash, que le daba nitidez y definición, y lo convirtió en parte de su estilo.

La nueva estrella de Harris en el Paseo de la Fama de Pittsburgh · Pittsburgh Walk of Fame
Un archivo de una comunidad
En 2001, el Carnegie Museum of Art compró a la familia los negativos y los derechos de su obra. Con apoyo del Fondo Nacional para las Humanidades de Estados Unidos, el museo ha digitalizado y preservado el archivo: más de 75,000 imágenes, casi 5,000 pies de película de 16 mm y más de 60 historias orales.
Harris no tituló sus fotos, algo común en su época, así que el equipo del museo ha tenido que identificar a las personas y los lugares a partir del contenido de cada imagen. El archivo está abierto en línea para cualquiera.

Los Homestead Grays, equipo de las Ligas Negras de béisbol, en el libro One Shot Harris · Charles "Teenie" Harris / Carnegie Museum of Art
Por qué importa
La obra de Harris es un recordatorio de algo que cualquier fotógrafo o cineasta puede hacer: documentar a su propia comunidad. Mientras los grandes medios de su época ignoraban o distorsionaban la vida de los barrios negros, Harris la registró desde adentro, con dignidad y constancia. Hoy esas fotos son una de las fuentes más importantes para entender la historia afroamericana del siglo XX.
En República Dominicana hay una tarea parecida pendiente. Muchos archivos fotográficos de barrios, pueblos, fiestas patronales y familias están guardados en cajas, deteriorándose, sin digitalizar ni identificar. Y cada fotógrafo que hoy documenta su entorno, con un celular o con una cámara profesional, está construyendo el archivo que alguien va a consultar dentro de cincuenta años. La pregunta es si lo estamos guardando.
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