Fotografía

Kodak Portra 160 ahora se llama Ektacolor Pro: por qué sigue siendo la película de grano más fino para retrato

La caja cambió, la emulsión no. Repasamos la historia, el grano, la latitud y los tonos de piel de la Portra 160, y por qué su paleta sigue influyendo en el look del video.

Por Lucía Almonte··44 vistas
Montañas fotografiadas con película Kodak Portra 160 en una Pentax 67
Zeb Andrews

Si fotografías en película, probablemente ya lo notaste en la tienda: la caja de Portra cambió de nombre. A principios de 2026, Eastman Kodak empezó a vender sus películas Portra bajo la marca Ektacolor Pro. La emulsión es la misma, lo que cambió fue la caja.

Para entender por qué este cambio importa poco y la película importa mucho, vale la pena revisar el análisis que el fotógrafo Zeb Andrews publicó esta semana en PetaPixel, donde defiende que la Portra 160 es, quizás, la mejor película negativa en color de grano fino que existe.

Una historia de casi 30 años

Kodak lanzó la familia Portra en 1998, con tres sensibilidades: 160, 400 y 800. Al principio había dos versiones, NC, de color natural, y VC, de color más vivo, y por un tiempo existió incluso una UC, de color ultra saturado. Entre 2010 y 2011, Kodak unió NC y VC en una sola película, con más contraste que la primera y menos que la segunda, una nueva tecnología de grano y una emulsión optimizada para el escaneo.

Esa es, básicamente, la Portra que usamos hoy.

El grano, en números

La ventaja principal de la 160 es su grano. Kodak mide la granularidad con un índice de grano de impresión, y en una copia de 4x6 la Portra 160 marca 28, apenas por encima del umbral de lo visible, que es 25. La Portra 400 marca 37, y la Ektar 100, la reina del grano fino, está por debajo de 25.

En formatos grandes como 120 o 4x5, el grano de la Portra 160 prácticamente desaparece.

Fotografía en formato panorámico 6x12 con Kodak Portra 160. Foto: Zeb Andrews

Piel, latitud y contraste

La Portra se hizo famosa en bodas, moda y retrato por una razón: los tonos de piel salen suaves, precisos y predecibles. Pero la 160 también rinde en paisaje, ciudad, calle y producto, con color rico aunque menos saturado que la Ektar o la Velvia de Fujifilm.

Es una película de contraste suave. Si la sientes plana, Andrews recomienda exponerla a su sensibilidad nominal y pedir al laboratorio que la fuerce un paso en el revelado. Su latitud es enorme, sobre todo hacia la sobreexposición, por lo que conviene medir pensando en las sombras y dejar que las luces caigan donde caigan. En una prueba extrema, Andrews recuperó una imagen usable de un negativo sobreexpuesto nueve pasos.

Se consigue en 35 mm, 120, 4x5 y 8x10, y se combina sin problemas con la Portra 400 y la 800 en un mismo trabajo.

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Por qué importa también para el video

Aunque nunca dispares un rollo, la Portra forma parte de tu vocabulario visual. Muchos de los perfiles y LUTs que se usan hoy para dar a las imágenes digitales un aspecto de película toman como referencia su paleta: pieles cálidas, verdes suaves y sombras que no se pierden. Entender cómo responde la película real ayuda a usar esas emulaciones con criterio, y no solo como un filtro.

Y un recordatorio final de Andrews que aplica a cualquier formato: tu imagen solo será tan buena como el eslabón más débil del proceso. Una gran película con mala medición, un revelado descuidado o un escaneo pobre no rinde. La caja puede decir Portra o Ektacolor Pro. Lo que hace la diferencia sigue siendo la mano detrás de la cámara.

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