Fotografía
Herb Ascherman, uno de los últimos maestros de la impresión en platino
Con una cámara Deardorff de 8x10 y un proceso del siglo XIX, el fotógrafo de Cleveland lleva cuatro décadas retratando su ciudad. Un documental cuenta su historia.

En una época en la que una foto se toma, se edita y se publica en segundos, Herb Ascherman tarda dos horas en hacer una sola copia. El fotógrafo de Cleveland, nacido en 1947, es uno de los últimos maestros del gran formato y de la impresión en platino, un proceso del siglo XIX que muy pocos siguen practicando.
Su historia está en The Eye of Cleveland, un cortometraje documental que acaba de proyectarse en el festival PhotoMuse de Thrissur, en India.
Cuatro décadas retratando una ciudad
Durante más de cuarenta años, Ascherman ha retratado Cleveland y a su gente: más de 9,000 retratos, la mayoría en blanco y negro. Treinta y dos de sus fotografías forman parte de la colección del Museo de Arte de Cleveland. Trabaja con una cámara de campo Deardorff de 8x10 pulgadas que pesa unas 15 libras, sobre un trípode del mismo peso, y suele atraer curiosos cada vez que la monta en la calle.
En 1977 fundó el Cleveland Photographic Workshop, por donde pasaron más de mil fotógrafos, y en 2006 creó la Cleveland Society of Alternative Photographers para promover los procesos fotográficos del siglo XIX. Su proyecto de 1985, 50 Faces: The Holocaust Remembered, se ha exhibido en todo Estados Unidos.

La cámara Deardorff de 8x10 de Herb Ascherman. Foto: Jim Koenigsaecker
Qué es la impresión en platino
En lugar de las sales de plata de la fotografía tradicional, el proceso usa platino y paladio. Las partículas de metal se absorben directamente en las fibras de un papel de algodón de alta calidad, y el resultado es una copia mate con un rango tonal excepcional que prácticamente no se desvanece con el tiempo.
Hay una condición que lo hace todavía más exigente: el negativo tiene que ser del mismo tamaño que la copia, porque se imprime por contacto. De ahí el gran formato. Según Ascherman, solo una docena de fotógrafos hace impresión en platino de forma comercial. Él aprendió el proceso hace más de un cuarto de siglo con el impresor Salvatore Lopes, de Boston.
El documental
The Eye of Cleveland es un corto de 12 minutos dirigido por el fotoperiodista Jim Koenigsaecker como proyecto de maestría en la Universidad de Ohio. Muestra a Ascherman haciendo un retrato en su estudio e incluye entrevistas con el equipo curatorial del museo, un galerista local y un voluntario de la Orquesta de Cleveland, cuyos músicos él también retrató. Ganó como mejor corto documental en el festival internacional de cine y animación de Columbus y supera las 100,000 vistas en YouTube.
Lo que nos enseña
Hay una frase de Koenigsaecker que resume el momento: los teléfonos, las redes y la inteligencia artificial han hecho muy difícil vivir dedicado por completo a un oficio, como lo hizo Ascherman. Y sin embargo, su trabajo demuestra que el oficio lento todavía tiene un lugar, en un museo, en un archivo y en la memoria de una ciudad.
Para los fotógrafos dominicanos, la lección tiene dos caras. Una es técnica: los procesos alternativos, del cianotipo al platino, son una forma de distinguirse en un mercado saturado de imágenes digitales. La otra es más profunda: retratar con constancia a tu propia ciudad, durante años, puede convertirse en el trabajo más importante de tu vida. Ascherman lo dice con orgullo: Cleveland es una ciudad que se levanta. Su cámara lleva cuatro décadas demostrándolo.
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