Dirección
Georgia Oakley y Sense and Sensibility: cómo se dirige un clásico que todos conocen
La directora de Blue Jean filma a Jane Austen con cámara en mano, voz en off y espejos. Lo que su versión enseña sobre adaptar una historia que ya está contada.

Adaptar Sense and Sensibility después de la versión de Ang Lee de 1995, con guion de Emma Thompson, es casi un acto de valentía. Georgia Oakley lo hizo en su segundo largometraje, y su versión, que Focus Features y Working Title estrenaron el 16 de octubre, ya es una de las sorpresas de la temporada.
Abrió con 7.2 millones de dólares en Norteamérica y otros 11 millones fuera, y el público le dio una A- en CinemaScore, la mejor calificación entre los estrenos del fin de semana.
Quién es Georgia Oakley
La directora británica llamó la atención en 2022 con Blue Jean, su ópera prima, sobre una profesora lesbiana que oculta su identidad en la Inglaterra de Thatcher. Fue una película pequeña, precisa, con una puesta en escena muy cuidada. De ahí saltó a dirigir a Daisy Edgar-Jones, Esmé Creed-Miles, George MacKay, Caitríona Balfe y Fiona Shaw en una adaptación de época de gran estudio.
Cómo se dirige un clásico
Lo interesante de esta versión no es que reinvente a Jane Austen. Según la crítica de The Film Stage, Oakley se mantiene cerca del material original y en lugar de subvertirlo, lo filma de otra manera: cámara en mano, voz en off y una sensibilidad que la reseña compara con Terrence Malick. En las conversaciones durante las cenas usa espejos y cambios de foco para mostrar lo que los personajes no dicen. Las secuencias de baile son, según la misma reseña, de lo mejor de la película.
La fotografía es de Arnaud Potier. En el Boston Globe, el crítico Odie Henderson resumió la diferencia con la versión de 1995 de forma sencilla: esta película elige otro carril.
No todo el mundo quedó convencido. The Scotsman escribió que cambia el ingenio por la crudeza, y algunos críticos la encuentran más formal y contenida que Blue Jean. Pero esa misma tensión entre lo clásico y lo íntimo es la apuesta de la directora.

Una escena de Sense and Sensibility. Foto: Focus Features
Lo que aprende un director
La lección para quien dirige es clara: cuando adaptas una obra que todo el mundo conoce, la historia ya está contada. Lo que puedes aportar es la mirada. Oakley no cambió la trama. Cambió dónde está la cámara, cuánto se mueve y qué ve el espectador en un espejo mientras los personajes hablan de otra cosa.
Es también un buen ejemplo de carrera. Una ópera prima pequeña y muy bien dirigida fue suficiente para que un estudio le confiara un clásico con un reparto de primera línea. Para los directores dominicanos que preparan su primer largo, vale recordarlo: no hace falta un gran presupuesto para demostrar que sabes dirigir. Hace falta una película en la que cada decisión se note.
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