Fotografía
Santo Domingo en 3D, hace un siglo: las fotos estereoscópicas que nadie había visto
Una exposición en Photoimagen 2026 muestra vistas inéditas de la Ciudad Colonial tomadas hace un siglo para verse en tres dimensiones. Qué son y por qué un cineasta debería verlas.

Mucho antes de las gafas de realidad virtual y del cine en 3D, la gente ya se asomaba a imágenes con profundidad. Bastaba un visor de madera y una tarjeta con dos fotos casi idénticas. Una exposición en Espacio Creativo, dentro de Photoimagen 2026, rescata ese invento con un tesoro local: vistas inéditas de la Ciudad Colonial de Santo Domingo de principios del siglo XX.
Qué es una foto estereoscópica
La idea es simple y genial. Nuestros ojos ven el mundo desde dos puntos ligeramente distintos, y el cerebro une esas dos imágenes en una sola con profundidad. La estereoscopía imita ese truco: una cámara con dos lentes, separados más o menos como los ojos, toma dos fotos a la vez. Al mirarlas con un visor, cada ojo ve solo la suya y la escena aparece en tres dimensiones.
El británico Charles Wheatstone creó el primer estereoscopio de espejos entre 1832 y 1838, y David Brewster lo perfeccionó después. A finales del siglo XIX ya era un entretenimiento masivo: millones de familias coleccionaban tarjetas con vistas de ciudades que nunca iban a visitar.
Santo Domingo, en dos miradas
La muestra, titulada «Fotografías estereoscópicas: aproximación histórica y vistas de Santo Domingo», reúne imágenes de la colección del arquitecto Cristian Martínez Villanueva, con curaduría de la artista y arquitecta Guadalupe Casanovas. Se inauguró el 8 de septiembre.
Lo más interesante es el contraste que propone. Por un lado están las series comerciales de Keystone y Underwood, las grandes productoras internacionales que fotografiaban el mundo para venderlo en tarjetas. Por el otro, el trabajo del fotógrafo Alfredo Sénior, que miraba la misma ciudad desde dentro. Es la diferencia entre la postal para extranjeros y el retrato hecho por alguien del lugar, una tensión que cualquier cineasta dominicano reconoce hoy.
La tarjeta que ilustra esta nota, con las ruinas del Alcázar de Colón, es una estereografía de Keystone View Company que conserva la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos. No forma parte de la exposición, pero muestra el tipo de vista comercial con la que dialoga la muestra.
Por qué un cineasta debería ir a verla
Primero, por la historia del oficio. La estereoscopía es una de las raíces del cine en 3D y de la realidad virtual, y ver cómo se componía una imagen pensando en la profundidad enseña mucho sobre puesta en escena: qué va adelante, qué va atrás y cómo se guía la mirada.
Segundo, por la ciudad. Estas imágenes son documentos de cómo eran las calles, las fachadas y la gente de la Ciudad Colonial hace un siglo. Para quien prepara una película de época, un documental o simplemente quiere entender el espacio donde filma, es material de referencia que no aparece en ningún banco de imágenes.
Y tercero, por la pregunta que plantea: quién tiene derecho a mirar y retratar un lugar. Hace cien años, las grandes compañías extranjeras vendían su versión de Santo Domingo. Hoy la pregunta sigue vigente en cada rodaje internacional que llega al país.
Photoimagen 2026 se extiende hasta el 15 de octubre, así que todavía hay tiempo para verla.
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