Industria
Digger: la película que se filmó como un clásico y se vendió como meme
Iñárritu y Chivo Lubezki le hicieron a Tom Cruise una sátira de autor en VistaVision. El marketing no supo venderla y la taquilla la castigó. Lo que esto dice del cine latinoamericano.

Tom Cruise baila con una pala. Así arrancó el primer adelanto de «Digger»: el actor que lleva tres décadas colgándose de aviones para «Misión Imposible», riéndose de sí mismo bajo las órdenes de un director mexicano. Meses después, la película se estrenó con una de las peores taquillas de su carrera. Entre esos dos momentos está una de las historias más interesantes del cine de este año, y buena parte de ella habla español.
La apuesta
«Digger» es una sátira negra sobre Digger Rockwell, un magnate petrolero que provoca una catástrofe y luego quiere vender al mundo la idea de que él es su salvador. La dirige Alejandro G. Iñárritu, que la escribió junto a la mexicana Sabina Berman, el argentino Nicolás Giacobone y Alexander Dinelaris, a partir de una historia con Jez Butterworth. La fotografía es de Emmanuel «Chivo» Lubezki. Es una coproducción entre Estados Unidos, Reino Unido y México, y le tomó a Iñárritu nueve años llegar a la pantalla.
Se filmó en los estudios Pinewood de Londres desde noviembre de 2024, con un título falso, «Judy», para no levantar ruido. Costó alrededor de US$125 millones, aunque algunos reportes hablan de entre 160 y 180 millones, y llegó a los cines el 2 de octubre de 2026 de la mano de Warner Bros.
▶ Ver el tráiler oficial de «Digger» (Warner Bros.)
Chivo y el formato que casi nadie usa
Lo primero que salta de «Digger» es la imagen. Lubezki la rodó en VistaVision, un formato de 35 mm creado en los años cincuenta en el que la película corre en horizontal por la cámara y expone ocho perforaciones por cuadro, el doble que un 35 mm convencional. Es el formato de «Vértigo» y «Con la muerte en los talones», y el mismo que Paul Thomas Anderson recuperó para «One Battle After Another».
Más negativo significa más detalle y menos grano, pero también un problema práctico: VistaVision necesita muchísima luz, sobre todo en interiores. Según contó la producción a Panavision, Iñárritu quería imágenes en las que el espectador pudiera perderse, con todo en foco, y Lubezki trabajó con lentes muy angulares, de hasta 29 mm. «No hay nada casual en ningún cuadro», resumió el director.
Es la tercera vez que Iñárritu y Chivo se juntan después de «Birdman» y «The Revenant», las dos películas con las que Lubezki completó tres Óscar consecutivos de fotografía. Y otra vez eligieron el camino difícil: el negativo, la luz y la puesta en escena antes que la comodidad del digital. El propio Cruise se ha dedicado en entrevistas a explicar la cámara VistaVision con la que se filmó.
Tom Cruise explica la cámara VistaVision que usó Chivo. Ver en YouTube · Video: On Film… With Kevin McCarthy.
Cómo se vende una película de autor con la estrella más grande del mundo
Aquí empieza el problema. «Digger» no es una película de acción ni una comedia de estudio. Es una sátira incómoda sobre el poder, el petróleo y el clima, y Warner tuvo que venderla con la cara de Tom Cruise. La campaña tuvo tres momentos.
El misterio. Durante el rodaje, la película no tenía nombre público. El primer adelanto apostó por lo absurdo: Cruise bailando con una pala, sin explicar nada.
El espectáculo. El 19 de julio, antes de la final del Mundial entre España y Argentina, Cruise publicó un teaser de 40 segundos en el que Digger Rockwell, balón en el pie, explica que lo que separa a Pelé, Maradona, Cristiano y Messi del resto no es la suerte ni la velocidad, sino el control. Termina rompiendo una pantalla de un palazo. Fue la jugada para llegar al público masivo.
El giro. Cuando llegaron las críticas, divididas (53% en Rotten Tomatoes la semana del estreno, según Decine21), Warner hizo algo inusual: convertir la división en campaña. El anuncio «Decide por ti mismo» pone, con banderas, elogios internacionales junto a reseñas destructivas de Estados Unidos. Un creador mexicano de YouTube la llama «épica, extraordinaria y mordaz»; una crítica francesa, «una joya de inteligencia»; el New York Post, «involuntariamente mala». Al final, Digger mira a cámara y suelta un «fuck those people». La prensa lo resumió en una frase: «a los franceses les encanta».
Tráiler final de «Digger». Ver en YouTube · Video: Warner Bros. UK & Ireland.
El golpe
No alcanzó. «Digger» abrió con unos US$8 millones en Estados Unidos y Canadá, quinta del fin de semana, y unos US$20 millones en todo el mundo, según AP. Ese mismo fin de semana, «Verity», con Anne Hathaway, hizo cuatro veces más. Varios medios ya la cuentan entre los mayores fracasos de la carrera de Cruise.
El contexto tampoco ayudó. La película llegó en un año muy flojo para Warner, que a esas alturas llevaba en Norteamérica una fracción de lo que había recaudado en 2025, con la compra del estudio por parte de Paramount Skydance a punto de cerrarse y sin los dos ejecutivos, Pam Abdy y Michael De Luca, que la habían respaldado.
Es fácil leer los números como un veredicto. Sería un error. El marketing intentó vender una película de autor como si fuera un evento de estrella, y cuando eso no funcionó, intentó venderla como polémica. Ninguna de las dos cosas es lo que «Digger» es.
Lo que significa para el cine latinoamericano
Detrás de la cámara de una película de US$125 millones con Tom Cruise hay un director mexicano, un director de fotografía mexicano y dos guionistas latinoamericanos. Hace veinte años, que Hollywood confiara en talento latino para sus películas grandes era noticia. Hoy lo que llama la atención es otra cosa: que el estudio le entregó su estrella a una mirada latinoamericana y la dejó hacer una película rara, política y sin concesiones.
Esa es la diferencia que vale la pena ver. Ya no exportamos solo técnicos excelentes que ejecutan la visión de otros. Exportamos autores capaces de imponer la suya en el centro de la industria, aunque la taquilla no los acompañe. Hasta en la publicidad se nota: en el anuncio que defiende la película, la voz de un creador mexicano aparece al lado de la crítica francesa como prueba de que «Digger» funciona fuera de Estados Unidos.
Para quien está filmando en República Dominicana, la lección tiene dos caras. La primera es que el oficio abre puertas: Chivo no llegó a Pinewood por casualidad, llegó por décadas de imágenes que nadie más sabía hacer. La segunda es más incómoda: ni siquiera Tom Cruise garantiza que la gente entre a la sala. El marketing no es un trámite que se resuelve al final. Es parte de la película, y conviene pensarlo desde el guion.
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