Industria

¿Cuánto cuesta de verdad un corto en RD?

Todo el mundo quiere filmar, pero nadie publica números. Desglosamos lo que cuesta un cortometraje independiente en República Dominicana, partida por partida, y dónde se escapa el dinero.

Por Mateo Liriano··86 vistas
Pieza oficial de la convocatoria FONPROCINE 2026, 15.ª edición, del 29 de junio al 28 de septiembre

Son las tres de la tarde del segundo día de rodaje. Faltan cuatro escenas, el sol se está yendo y el productor acaba de hacer la cuenta en una servilleta: no alcanza para el almuerzo de mañana. Nadie se pasó en la cámara ni en los actores. El dinero se fue en lo que nadie anotó: la gasolina, la hora extra de la casa prestada, el hielo, el segundo juego de pilas.

Esa escena se repite en casi todos los sets independientes del país. Y casi nunca tiene que ver con la falta de dinero, sino con no saber dónde se va.

Una industria que habla de millones, pero no de presupuestos

En República Dominicana los números grandes sí se publican. Solo en 2023, la Ley de Cine 108-10 movió más de RD$10,000 millones en 120 producciones, y largometrajes como Freddy o Colao 2 declararon presupuestos de entre RD$80 y RD$100 millones.

El problema está abajo, donde empieza casi todo el mundo. Del cortometraje independiente no hay cifras públicas. Cada quien presupuesta a ojo, copia una plantilla española o mexicana y descubre en el set que la realidad local es otra.

Además, la ley apenas le da herramientas al corto. Puede acceder a la exención de ITBIS en bienes y servicios de producción, pero los incentivos más potentes, como el crédito fiscal transferible, están pensados para rodajes que superan el medio millón de dólares. En la práctica, el corto dominicano se financia con ahorros, favores y fondos concursables.

Por eso conviene poner los números sobre la mesa.

Tres formas de hacer el mismo corto

Un cortometraje de ficción de 10 a 15 minutos puede costar desde unos RD$100,000 hasta más de un millón de pesos. La historia es la misma; lo que cambia es la escala.

  • Micro: dos días de rodaje, equipo propio o prestado y un crew de amigos con pago simbólico.

  • Indie: tres días, equipo de cine rentado y un crew de unas doce personas que cobra, aunque sea por debajo de tarifa.

  • Con fondos: cuatro días, crew completo pagado a tarifa de mercado, postproducción profesional y un plan de festivales. Es la escala de un proyecto ganador de FONPROCINE, cuyo premio de cortometraje en 2026 es de RD$600,000, y que necesita otra fuente para completar.

Micro: unos RD$100,000. Equipo 15,000 · Crew 25,000 · Actores y extras 16,000 · Alimentación 14,000 · Transporte 8,000 · Arte, vestuario y maquillaje 8,000 · Postproducción 5,000 · Imprevistos 9,000.

Indie: unos RD$475,000. Equipo 75,000 · Crew 120,000 · Actores y extras 50,000 · Alimentación 42,000 · Transporte 25,000 · Arte, vestuario y maquillaje 30,000 · Locaciones, permisos y seguros 20,000 · Postproducción 50,000 · Festivales y entregables 20,000 · Imprevistos 43,000.

Con fondos: unos RD$1,177,000. Equipo 150,000 · Crew 300,000 · Actores y extras 120,000 · Alimentación 80,000 · Transporte 40,000 · Arte, vestuario y maquillaje 80,000 · Locaciones, permisos y seguros 60,000 · Postproducción 180,000 · Festivales y entregables 60,000 · Imprevistos 107,000.

Son cifras orientativas. Las calculamos a partir de tarifas de referencia de la industria local, prorrateadas a días de rodaje de corto. Como punto de partida: en largometraje, un microfonista ronda los RD$30,000 semanales, un jefe de maquillaje unos RD$40,000 y un extra RD$2,000 diarios, según elDinero. En corto, casi todos trabajan por debajo de eso, y conviene decirlo claro en vez de esconderlo.

Lo que sí sabemos: dos cortos recientes

«El Suceso», de Fernando Rivas, ganó la categoría de producción de cortometraje de FONPROCINE 2025, con RD$600,000 para la productora Modafoca SRL, según Diario Libre. Es la cifra pública más concreta sobre un corto dominicano reciente, y aun así cuenta solo una parte: el premio es el aporte del Estado, no el presupuesto total. En la misma convocatoria, la animación «Rosie y Ventra: Guardianes del Don» recibió RD$1,000,000.

En el otro extremo está El Colmadón, de María Fernanda Sánchez y María Laura Ben Pérez. El corto sigue a don Manuel, un colmadero que quiere vender su negocio para retirarse en Nueva York, y se llevó Mejor Corto, Mejor Dirección y Mejor Edición en la Semana Más Corta 2026 de la PUCMM. Los premios fueron cuentas de ahorro de RD$5,000, Cuánto costó filmarlo no se publicó, y ese es el punto: entre el corto estudiantil premiado y el ganador de un fondo hay un abismo de cifras del que casi nadie habla.

Las cinco fugas que vacían un presupuesto

El dinero rara vez se pierde en una sola partida grande. Se escapa por goteo.

  1. La comida subestimada. Se calcula para el elenco y el crew, y se olvida al chofer, al dueño de la casa, al vecino que ayudó y el agua. Lo sensato es calcular entre un 20% y un 30% más de platos.

  2. El día extra. Un plan de rodaje optimista en el papel se convierte en un tercer o cuarto día que nadie presupuestó: otra vez equipo, comida, transporte y crew.

  3. El transporte invisible. Gasolina, peajes, carga de equipo y el regreso de madrugada. En producciones fuera de Santo Domingo puede pesar tanto como el arte.

  4. La postproducción «la hago yo». Se monta en casa, pero luego hacen falta la mezcla de sonido, la corrección de color, los subtítulos y los derechos de música para poder entrar a festivales.

  5. Cero imprevistos. Un presupuesto sin un 10% de reserva no es un presupuesto. Es un deseo.

Dónde recortar y dónde no

Recortar no es un fracaso, siempre que se recorte en el lugar correcto.

Se puede recortar en:

  • La cámara. Una mirrorless bien iluminada rinde más que una cámara de cine mal usada. El público no ve el sensor; ve la luz.

  • Las locaciones. Escribir para lugares que ya tienes reduce permisos, traslados y días de rodaje.

  • El tamaño del crew. Seis personas que saben lo que hacen valen más que quince que esperan instrucciones.

  • La duración. Un corto de 8 minutos bien contado viaja mejor por festivales que uno de 20 que se estira.

No se negocia:

  • El sonido. Se perdona una imagen imperfecta, pero no un diálogo que no se entiende. Un buen sonidista en set ahorra días de reparación en post.

  • La comida. Un crew bien alimentado trabaja dos horas más sin quejarse. Uno con hambre cuesta más de lo que ahorraste.

  • La mezcla y el color. Son la diferencia entre un video y una película a la hora de entrar a festivales.

  • Los derechos. Música sin licencia es un corto que no se puede exhibir.

Cuando entra el dinero de afuera

El salto de la escala indie a la escala con fondos casi nunca sale del bolsillo del director. Sale de tres lugares.

  • FONPROCINE. La XV edición, de 2026, reparte RD$17.5 millones entre 16 proyectos: RD$600,000 para producción de cortometraje y RD$1,000,000 para cortometraje de animación. Es un concurso público y exige llegar con el proyecto armado y parte del financiamiento asegurado. Las bases están en el portal de DGCINE.

  • La exención de ITBIS. Un corto que se registra como obra dominicana ante DGCINE puede producir sin ITBIS en bienes y servicios. Eso supone hasta un 18% menos en lo que se compra y se renta, siempre que se haga el papeleo a tiempo.

  • La coproducción y las marcas. Un socio en el extranjero, una marca local o un rental que entra como coproductor a cambio de crédito. Ninguno da dinero por un guion; lo dan por un presupuesto claro.

Y ahí está el punto. En el cine dominicano sobra talento y falta costumbre de presupuestar. Un director que llega a una convocatoria o a una marca sabiendo exactamente cuánto cuesta cada día de su rodaje ya está por delante de la mitad de la fila. El presupuesto no es papeleo de productor: es la primera decisión creativa de la película.

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