Industria
Cine clásico los martes y realidad virtual gratis: la apuesta del Centro Cultural Banreservas
En plena era del streaming, las noches de cine clásico del Centro Cultural Banreservas siguen llenándose. El centro suma una sala de realidad virtual sobre patrimonio dominicano y una sede en Santiago.

Mientras las plataformas de streaming compiten por la atención de cada noche, en la Ciudad Colonial hay un público que cada martes elige otra cosa: ver cine clásico en pantalla grande, en grupo y gratis. Las noches de cine del Centro Cultural Banreservas siguen atrayendo asistentes, y son solo una parte de una programación que apuesta por la cultura como experiencia compartida.
Cine los martes
Las funciones se hacen en el salón de audiovisuales del centro, en la calle Isabel la Católica 202, a las 7:00 de la noche, y cada película termina con un cinefórum. La programación se arma por ciclos. En enero, por ejemplo, el centro dedicó sus martes a Diane Keaton, con Manhattan de Woody Allen y Alguien tiene que ceder de Nancy Meyers, entre otras.

Las noches de cine clásico, los martes en la Ciudad Colonial · Centro Cultural Banreservas
Qué más ofrece
El centro programa cine, exposiciones, teatro, charlas, talleres y proyectos sobre el patrimonio dominicano. Todas sus actividades son gratuitas, algo que la institución vincula con su idea de democratizar el acceso a la cultura.
Entre sus apuestas está una sala de realidad virtual, presentada como la primera del país, donde los visitantes pueden interactuar con contenidos sobre el carnaval dominicano, la gastronomía nacional y el patrimonio natural. La idea es clara: usar la tecnología para acercar a los más jóvenes a una herencia que muchas veces conocen solo de lejos.

La sala de realidad virtual del centro, en la Ciudad Colonial · Centro Cultural Banreservas
El centro también apoya a artistas y gestores culturales emergentes con talleres, congresos, publicaciones y espacios de debate, y abrió una sede en Santiago, en el antiguo Hotel Mercedes, para llevar su programación más allá de la capital.
Por qué importa para quien hace cine
Para la comunidad audiovisual, un espacio así tiene un valor doble. Primero, forma público: quien ve cine clásico en sala aprende a mirar de otra forma, y ese es el público que después llena las salas para el cine dominicano de autor. Segundo, es una plataforma: un lugar con pantalla, programación estable y entrada libre donde se pueden mostrar cortos, documentales y ciclos de cine nacional.
La sala de realidad virtual sobre carnaval y patrimonio abre otra pregunta: ¿quién está produciendo contenido inmersivo dominicano? Es un formato nuevo, con pocas manos locales, y una oportunidad para realizadores que quieran experimentar.
En un momento en que se habla tanto de la crisis de las salas, el Centro Cultural Banreservas recuerda algo sencillo: la gente sigue queriendo ver películas juntas, siempre que alguien le abra la puerta.
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