Fotografía
El British Journal of Photography deja de imprimirse después de 172 años
La revista de fotografía más antigua del mundo pasa a ser solo digital por los costos de impresión y envío. Qué significa para los fotógrafos que soñaban con salir en sus páginas.

El British Journal of Photography se fundó en 1854, cuando la fotografía tenía apenas quince años de vida. Sobrevivió a la llegada del rollo, del color, de lo digital y de Instagram. Lo que no pudo sostener fue el precio del papel y del correo. Esta semana, la revista anunció que deja de imprimirse y que, por ahora, se publicará solo en formato digital.
Qué pasó
Según Digital Camera World, el anuncio llegó en un correo a los lectores firmado por Mike Moore, director ejecutivo y creativo de 1854 Media, la empresa dueña de la revista. Su explicación fue directa: el costo de imprimir una revista y enviarla por todo el mundo subió más allá de lo que pueden sostener ahora mismo. Moore dijo que pausaron la edición impresa precisamente para no poner en riesgo la revista.
La nueva etapa será una edición digital mensual, 12 números al año. 1854 Media mantiene sus concursos de pago, como Portrait of Britain, que cada año lleva retratos de fotógrafos a pantallas públicas en todo el Reino Unido.
Una larga despedida del papel
No es un caso aislado. El BJP ya había dejado de ser semanal en 2010 para volverse mensual, y en ese cambio abandonó las noticias del sector para concentrarse en el trabajo de los fotógrafos. Otras revistas históricas cerraron antes: Popular Photography dejó de imprimirse en 2017 después de 70 años, y Practical Photography cerró en 2020 tras 61.
Lo que significa para los fotógrafos
Durante generaciones, salir en una revista impresa era una forma de validación. Una página en el BJP se enmarcaba, se llevaba a una entrevista de trabajo, se mostraba en un portafolio. Esa validación no desaparece, pero cambia de forma: ahora vive en una edición digital, en una publicación en redes o en una selección de concurso.
Para los fotógrafos dominicanos y caribeños, hay una lectura menos nostálgica. Las publicaciones digitales tienen menos límite de páginas y llegan a lectores en cualquier país sin costos de envío. Eso abre la puerta a más trabajos de lugares que rara vez aparecían en el papel. La competencia sigue siendo la misma, la calidad del trabajo y de la historia que cuenta.
Y hay una tercera lectura, la del objeto. Si las revistas dejan el papel, el fotolibro y el fanzine autoeditado ganan valor como lugar donde la fotografía todavía se toca. Para muchos fotógrafos jóvenes, imprimir su propio trabajo puede ser hoy la forma más clara de diferenciarse.
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