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De YouTube a 400 millones: lo que Backrooms enseña a los creadores independientes

Kane Parsons convirtió su serie web en la película más taquillera de la historia de A24, con un presupuesto de unos 10 millones. Qué cambió en el camino para dirigir.

Por Mateo Liriano··90 vistas
Un hombre camina por un pasillo amarillo iluminado con luces fluorescentes en Backrooms
A24

Hace unos años, Kane Parsons subía a YouTube cortos de terror sobre pasillos amarillos infinitos, oficinas vacías y luces fluorescentes que zumban. Este año, esa misma idea se convirtió en la película más taquillera en la historia de A24.

Backrooms ya superó los 400 millones de dólares en todo el mundo, con unos 197.5 millones en Norteamérica. Costó alrededor de 10 millones.

De internet a la pantalla grande

El universo de los Backrooms nació como un mito de internet: una imagen anónima en 4chan que se expandió por Reddit y TikTok hasta convertirse en un género propio, el del terror de espacios liminales. Parsons, que firma en YouTube como Kane Pixels, le dio forma con una serie web que convirtió esa sensación difusa en una mitología.

La película, coproducida por A24 y Chernin Entertainment, sigue al dueño de una tienda de muebles, interpretado por Chiwetel Ejiofor, que encuentra una puerta secreta hacia una sucesión infinita de habitaciones y desaparece. Su terapeuta, Renate Reinsve, entra a lo desconocido para rescatarlo.

Los récords

Backrooms abrió con 81 millones de dólares en Norteamérica y 118 millones en el mundo. Fue la mejor apertura en la historia de A24, más del triple del récord anterior de Civil War, y la mejor apertura de siempre para una película de terror original. Superó los 100 millones en Estados Unidos en solo seis días.

Parsons tenía 20 años cuando su película llegó al número uno. Es el director más joven en conseguirlo, por encima de Josh Trank, que tenía 27 con Chronicle.

Chiwetel Ejiofor en Backrooms. Foto: A24

Lo que significa para los creadores

Durante décadas, el camino a dirigir un largometraje pasaba por escuelas de cine, cortometrajes de festival y años de asistencia en rodajes. Parsons construyó su carrera de otra manera: publicando, probando y encontrando a su público en internet antes de que cualquier estudio lo mirara.

Eso no significa que el oficio no importe. La serie original funcionó porque tenía una estética precisa, un uso inteligente del sonido y una paciencia con el miedo que pocos cortos de YouTube se permiten. Lo que cambió es el orden: primero la comunidad, después el financiamiento.

Para un creador dominicano con una cámara, un programa de edición y una idea visual fuerte, el mensaje es directo. Un universo propio, construido con constancia y con una identidad clara, puede ser la carta de presentación más poderosa ante un estudio. Y el terror, con su bajo costo y su público fiel, sigue siendo la puerta de entrada más eficiente a la industria.

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