Dirección
9 Temples to Heaven gana el premio a la ópera prima en Londres: lecciones para directores debutantes
El tailandés Sompot Chidgasornpongse ganó el premio Sutherland del BFI London Film Festival. Su camino, de asistente de Apichatpong a Cannes, deja varias lecciones para quien prepara su primera película.

En el BFI London Film Festival 2026, el premio Sutherland, que reconoce la ópera prima más original e imaginativa, fue para 9 Temples to Heaven, del director tailandés Sompot Chidgasornpongse. El jurado de la competencia de primeras películas estuvo presidido por el actor Amir El-Masry.
Es un premio que vale la pena mirar de cerca, no solo por la película, sino por el camino que hizo su director para llegar hasta aquí.
La historia
Después de que una adivina le advierte que su madre anciana podría morir pronto, Sakol reúne a su madre enferma, a su esposa, a sus hermanos y a sus hijos para hacer en un solo día un peregrinaje a nueve templos, con la esperanza de cambiar su destino. Por el camino, entre rituales budistas y ofrendas, salen a la superficie las tensiones entre generaciones y las distintas maneras de entender la fe, mientras la matriarca se debilita.
Sompot escribió la película a partir de experiencias de su propia familia. Es una coproducción entre Tailandia, Noruega, Francia y Singapur, dura 140 minutos y se estrenó en la Quincena de Cineastas de Cannes. Después pasó por festivales como Helsinki y el New York Film Festival antes de llegar a Londres.
Un debut que tardó años en llegar
Llamarla debut es técnicamente cierto, pero engañoso. Sompot estudió arquitectura en la Universidad Chulalongkorn y luego hizo una maestría en cine en CalArts, donde fue alumno de James Benning. Su primer largo, el documental Railway Sleepers, compitió en el Festival de Busan en 2016. 9 Temples to Heaven es su primer largometraje de ficción.
Además, trabajó durante años como asistente de dirección de Apichatpong Weerasethakul en películas como Tropical Malady, Syndromes and a Century, Cemetery of Splendour y Memoria. Apichatpong, ganador de la Palma de Oro, terminó produciendo esta película.
El proyecto también pasó por espacios de desarrollo como el Open Doors de Locarno y el TorinoFilmLab, donde se presentó años antes de rodarse.
Lo que pueden aprender los debutantes
La primera lección es la paciencia. Entre los laboratorios de desarrollo y el estreno en Cannes pasaron varios años. Las óperas primas que ganan premios rara vez son las que se hicieron más rápido.
La segunda es el valor de aprender al lado de un maestro. Ser asistente de dirección de un autor que admiras no es un desvío de tu carrera. Es una escuela, y a veces se convierte en tu productor.
La tercera es la más sencilla y la más difícil: contar lo que conoces. Una familia, una madre enferma y un día de carretera. No hay grandes efectos ni conceptos complicados. Hay una mirada muy precisa sobre un mundo que el director conoce de memoria.
Para los directores dominicanos que preparan su primera película, el mensaje es claro. Los laboratorios, las coproducciones con varios países y los mentores no son lujos. Son el camino que recorren, cada vez más, las óperas primas que terminan en los grandes festivales.
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Inicia sesión para comentarPregunta editorial: El tailandés Sompot Chidgasornpongse ganó el premio Sutherland del BFI London Film Festival. ¿Qué aspecto de esta historia te parece más importante para el cine dominicano?
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